He estado revisando las teorías políticas modernas, las que dieron origen a nuestros actuales sistemas de gobierno a través de la tesis de Dooyeweerd y creo que si queremos repensar nuestros fundamentos como sociedad en un momento de crisis, de cambio, es importante que consideremos lo que la filosofía cristiana, reformada, tiene que decir. Si bien Dooyeweerd ha sido criticado junto con su filosofía, es una gran opción evaluar su tesis acerca de los motivos religiosos básicos y cómo éstos llegan a dominar el pensamiento del hombre, ya que, entendiendo esto, nos daremos cuenta de la necesidad de que el motivo Escritural tenga parte importante en la batalla por el liderazgo del mundo del siglo XXI. Oponiéndose a cosmovisiones aberrantes como el postmodernismo. Así, en esta entrada, presento el análisis que Dooyeweerd hace del liberalismo clásico, que viera su origen en pensadores como Locke, Montesquieu y Rousseau.

“¡Libertad e igualdad!”-apunta el filósofo holandés- fue el eslogan indivisible de la Revolución francesa, la garantía de muerte para los remanentes del antiguo régimen [ancien régime]. Estuvo inscrito con sangre. Tanto durante como después del periodo de la restauración, muchos hablaron del tono hueco e irrealista de estos conceptos revolucionarios. Tales críticas, sin embargo, eran erróneas, y como resultado muchas flechas erraron el blanco en los intentos que se hicieron para refutar los principios de la Revolución francesa.

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